Mayordomos en el s.XXI


ASI TRABAJAN NUESTROS MAYORDOMOS EN EL s.XXI


Director de servicio doméstico


No. El no limpia la plata. Entre otras cosas porque cada vez hay menos plata en las grandes propiedades en las que ellos desarrollan su actividad. En cualquier caso, buscarían en la web cómo hacerlo. Su trabajo tampoco se asemeja al de un camarero distinguido.

Lo contrataron porque los propietarios tienen 10 personas de servicio -camareras, chef, jardinero, conductor y cuatro de seguridad- y alguien de confianza debe tener esa maquinaria en funcionamiento. Él lidera con el ejemplo a todo un equipo de trabajo. Se siente bien con ellos porque los ha elegido el…. y ellos aprecian su profesionalidad. Dispone de un excelente salario pero, además, disfruta con su trabajo.

Los propietarios solo le comunican celebraciones extraordinarias porque él dirige y coordina al personal de la propiedad de manera autónoma. Se ha ganado la confianza de los propietarios a base de trabajo y el cuidado meticuloso de todos los detalles. Mantiene la propiedad, efectúa las compras necesarias y realiza pago a proveedores. Tiene una gran responsabilidad y es consciente del valor del tiempo de las personas a las que atiende.

Es discreto y sigue la máxima que en International Butler School le exigieron desde el momento en que se sentó en el aula: “Ver, oír, callar y actuar”. Estar sin ser visto, funcionar sin delatar su presencia, moverse con elegancia y hacer que todo sea exquisito. Se siente importante por lo que hace y es modesto en el éxito.

Su éxito diario es que no ocurra nada extraordinario, que todo esté bajo control. Esa es su misión. Para eso lo formamos en iBS y por eso lo contrataron.


Nuestros mayordomos en el hotel de gran lujo


Estudió turismo y ha pasado varios años en el Front Desk. Desde allí sabía -intuía- qué huéspedes serían conflictivos. Lo sabía desde que los veía bajar del coche. El modo en que se baja de un coche, cuando alguien te abre la puerta, dice mucho del carácter de quien viaja en la parte trasera de un vehículo de representación blindado. Ella tiene una especial habilidad para tratar con clientes conflictivos pero también para hacer memorable la estancia de cualquier otro huésped. Conoce a todos los trabajadores del hotel y, aunque, de vez en cuando les recomienda corregir algún detalle de su indumentaria, todos le aprecian porque ella es un ejemplo de saber ser & estar.

Nunca se sienta y mientras comprueba con la gobernanta que los detalles solicitados por los huéspedes están baja control, está vigilando que el aspecto de los trabajadores y la presencia de todos los elementos del hotel estén perfectos. Suele traer de cabeza a las camareras que atienden incidencias y al equipo de mantenimiento porque ella recorre el hotel varias veces al día -si no está atendiendo a un huésped personalmente- y comprueba hasta el más mínimo detalle y……que se puede comer en el suelo. El orden, la perfección y la excelencia en el servicio determinan su modo de actuar. Así lo hace y así lo exige.

Todos los clientes quieren ser atendidos por ella porque es empática y cercana cuando la ocasión y sus huéspedes lo requieren. También es  casi transparente si así fuera necesario. 

Ella es muy exigente consigo misma y su presencia se nota, aunque no se encuentre allí. Hace que todo sea perfecto.

Es muy activa y, tras comprobar que se satisfacen las necesidades de los nuevos clientes, acude a sus archivos para preparar la estancia de una de sus clientes  que siempre la quiere a su lado…..porque la conoce y la hace sentir bien. Nuestra mayordomo conoce qué vino le gusta, a qué hora se retira a dormir y sus flores preferidas de temporada, entre otros detalles más íntimos de su cliente que nunca desvelará. Las mayordomos también tienen códigos deontológicos y ella lo aplicará con esmero.

Le gusta gestionar la experiencia del cliente y ofrecer un trato distinguido y personalizado. A cada huésped le da justo lo que necesita y desea. Porque ella conoce todo lo necesario para cuidar y fidelizar. Es una profesional admirada,  respetada y una pieza clave en la maquinaria del hotel. Lo sabe pero no alardea de ello. Simplemente esta orgullosa de ser mayordomo….y además le pagan bien.


Jefa de tripulación de cabina interior en yates de lujo


Era muy joven y la llamaron porque sabía algo de ruso e inglés. Le gustó y hasta ahora. Fue un reto y una oportunidad viajar por el mundo formando parte de la tripulación de un yate de casi 80 metros. Estudió en iBS las técnicas de mayordomía y después superó todos los exámenes para llegar a ser Chief Stewardess. Ha pasado por muchos yates y conoce medio mundo. Por eso el capitán de este yate la llamó para liderar el equipo de cabina interior que conforman dos chicas, otros dos chicos y ella. Vestir el uniforme le resulta cómodo y elegante. Además es una exigencia y no un deseo.

Convivir en un espacio reducido sometidos a la presión de estar siempre atendiendo a las demandas del armador no es fácil ni diferente a dirigir equipos domésticos en tierra o trabajar en hoteles. Al final se trata de hacer las cosas de una manera elegante y liderar un equipo de profesionales que ella misma, junto con el capitán, han seleccionado. Es igualmente exigente con sus compañeros de tripulación que consigo misma. Es una gran profesional y merece la confianza del capitán y el armador y consigue crear un clima cómodo para trabajar.

La mitad del año la pasa en el mediterráneo al servicio del armador del yate y la otra mitad en diferentes sitios del mundo porque el barco se alquila como charter a gente de un altísimo poder adquisitivo que utiliza los viajes para mantener reuniones muy discretas donde se hacen negocios de muchos ceros. Por eso todos los detalles se cuidan en extremo. A ella siempre le apasionó el lujo, navegar y conocer mundo. Y aprovechó la oportunidad. 


Asistente personal de dirigentes


Cuando se lo ofrecieron en International Butler School no lo dudó. Había sido militar. Hablaba dos idiomas y cursó estudios de Grado en Protocolo. Tenía más de treinta y años y no tenía cargas familiares. Disfrutaba viajando. De hecho era su pasión y estaba acostumbrado a ello. Además en su casa le inculcaron valores como la lealtad, la cooperación, la discreción o el deseo de superación. El trabajo no le daba miedo y cuando le comunicamos que su perfil psicológico y profesional encajaba con lo que solicitaba un dirigente sudamericano, no lo dudo. Dijo sí.

Desde hace tres años recorre el mundo en el avión privado de la persona a la que atiende, prepara sus reuniones  profesionales y privadas y resta de preocupaciones a una alta personalidad del mundo de los negocios.  Es su mano derecha, su ojo derecho y su oído derecho. Es el apoyo de su jefe y ofrece la certeza de que el coche está preparado, la seguridad presta a actuar, los alojamientos listos, resueltos los problemas y las necesidades diarias satisfechas.  Controla la agenda, contesta correspondencia privada y de empresa y gestiona el tiempo del dirigente. En su pasaporte solo faltan los controles de aduana de una docena de países.

Tiene mucha responsabilidad pero sabe que cuando viaja y está lejos del lugar de residencia, el mayordomo del hotel, el de la propiedad en la que cenará su jefe y la chief stewardess del yate, que estudiaron con el en International Butler School, siempre le ayudarán a proporcionar comodidades.

Nuestros mayordomos son selectos, organizados, elegantes, profesionales, cualificados y antes de presentárselos a nuestros clientes han sido sometidos a un exhaustivo proceso de selección.

Ser excelente es lo cotidiano. Así se lo enseñamos en iBS.

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