Protocolo

Frente a la mesa

A menudo hemos escuchado a algún comensal murmurar: “¿Por dónde se empieza?” “¡Yo no sé para qué vale tanta herramienta!”… Refiriéndose a los cubiertos que tienen colocados para emplear en el banquete.

Más de una vez he llegado a pensar que si alguien sabe emplear bien los cubiertos y el resto de utensilios que se ofrecen al comensal, ese es el camarero, pero claro, es su material de trabajo y lo conoce a la perfección.

No es difícil adivinar la utilidad de cada uno de ellos y creo que, cuando acudimos a un evento, es necesario hacer el uso correcto de los utensilios de la mesa.

Un uso incorrecto a veces puede hacer que quedemos mal delante de nuestros compañeros de mesa. Mientras que si los utilizamos correctamente, evitaremos miradas críticas y posteriores comentarios.

Como norma general, diremos que vamos a ir empleándolos de fuera a dentro. Con sencillez. Sin entorpecernos nosotros mismos. Para el primer plato, los cubiertos del exterior y según nos los vaya retirando el camarero, emplearemos el siguiente. ¡Sencillo!

Cucharas para cremas y sopas. Tenedor y cuchillo trincheros para entrantes y ensaladas. Tenedor y pala de pescado para pescados. Y tenedor trinchero y cuchillo de carne, para carnes.

Con respecto a los cubiertos de postre, será más fácil su identificación, ya que irán colocados al pie de las copas, separados del resto. Aunque aún hay quien se empeña en emplearlos con alguno de los manjares, de manera totalmente incorrecta.

Los cubiertos pueden llegar a ser hasta tres. Cuchara, en general para comer o para cortar tartas. Tenedor, para empujar tarta o pinchar frutas o quesos. Y cuchillo de postre, para cortar frutas y quesos. Aunque hay ocasiones en las que solamente encontraremos cuchara y tenedor.

En cuanto a las copas, diré que, en caso de que se nos presenten tres copas por delante de los cubiertos del postre, la de la izquierda será para el agua. La del centro para el vino tinto y la de la derecha para el vino blanco.

Actualmente hay la costumbre en algunos eventos, de presentar la copa del centro en un tamaño mayor a las otras dos, por aquello de degustar el vino tinto en todo su esplendor.

En caso de haber solamente dos copas, ello será porque en el menú solamente nos irán a ofrecer un vino. En ese caso, la copa de la izquierda será para el agua y la de la derecha para el vino.

Si el anfitrión lo considerase necesario, por delante de ellas, podría haber otras dos copas más, que son fácilmente identificables. A la derecha una copa para el cava, de forma llamada de flauta, y a la izquierda una copa de brandy, que usaremos para el licor.

A veces nos asalta la duda de “¿cuál es nuestro pan?” Pues bien, nuestro pan irá colocado siempre en el lado izquierdo.

mesa vestida según el protocolo

Es importante conocer el empleo de la servilleta. La desplegaremos con discreción cuando nos sentemos a la mesa y la colocaremos sobre nuestras rodillas durante todo tiempo que dure el banquete. Cuando nos vayamos, la dejaremos discretamente doblada, junto a nuestro plato.

No menos importante que el uso de los utensilios es nuestro comportamiento en la mesa. Si llegamos a la mesa al mismo tiempo que nuestros compañeros en ella, debemos presentarnos.

Si se diera la situación, debemos ayudar a las señoras a sentarse, sujetando y arrimando la silla. Debemos sentarnos correctamente. No cruzar las piernas ni sentarnos en el borde de la silla.

La postura debe de ser una postura cómoda y natural. Acercaremos nuestra espalda al respaldo. En ningún caso balancearemos la silla. Las manos las colocaremos sobre nuestro regazo o con nuestros antebrazos apoyados sobre el borde de la mesa. En ningún caso, comeremos apoyando los codos sobre la mesa.

Tanto al sentarnos como al levantarnos, debemos alzar levemente la silla, con la intención de no arrastrarla y, al abandonar la mesa, la devolveremos a su sitio.

Durante el banquete, debemos tratar de mantener conversación con las personas que tenemos a ambos lados. De esa manera nadie se sentirá ignorado ni desplazado.

Trataremos de no ser el centro de atención de todos. Discreción y educación al hablar son dos virtudes muy importantes para pasar desapercibidos.

Si no queremos tomar alguno de los vinos que nos vayan a servir, no debemos poner la mano sobre la copa. Es suficiente con decirle al camarero que no vamos a tomar ese vino.

A la hora de comer, acercaremos el alimento a la boca, separando los brazos de la mesa.

Es habitual ver a personas que, dejando apoyado el brazo sobre la mesa, bajan la cabeza para comer del tenedor o la cuchara. Este gesto da sensación de cansancio o desidia.

Mientras comemos con una mano, la otra permanecerá apoyada en la mesa, nunca sobre nuestras piernas.

Al finalizar cada plato, los cubiertos los dejaremos de modo vertical sobre el plato.

En fin, hay multitud de detalles que hay que tener en cuenta, que nos puede parecer un examen de cuarto de Ingeniería industrial, pero con el hábito y la repetición, conseguiremos llevarlo a cabo con total naturalidad.

Todo ello nos llevará a desenvolvernos con naturalidad cuando estemos frente a una mesa y a mostrar una imagen correcta de educación y elegancia.

Eso pienso.

José Antonio García Valbuena

Profesor de Servicio en Sala y otras dependencias en iBS

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