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Entender la situación Internacional y conflictos actuales de cara al Islam: Salafismo, Yihad y Fundamentalismo

El Salafismo es un movimiento sunnita que reivindica el retorno a los orígenes del Islam, fundado en el Corán y la Sunna.

El Salafismo postula por interpretar la Tradición Islámica (Corán y Proverbios del Profeta) desde la visión original de los primeros discípulos del Profeta. Por lo tanto, es un fenómeno que, por su propia naturaleza y razón de ser, solo se podría dar en el Sunnismo y no en el Chiismo, por su aferramiento a la tradición más ‘castiza’. De ahí , igualmente, el epíteto de Fundamentalismo, es decir, vuelta a las fuentes a los fundamentos originales, sometiendo a una revisión y limpieza de tradiciones posteriores que, a juicio de los salafistas, han desvirtuado la naturaleza y el sentido estricto en la aplicación de la Ley Islámica y su interpretación con el paso del tiempo y las generaciones. Y se lo atribuyen a la propia Comunidad del Islam por ignorancia, superstición, desconocimiento y olvido de las esencias originales.

El Yihadismo es un neologismo occidental utilizado para denominar a las ramas más violentas y radicales dentro del Islam político, caracterizadas por la frecuente y brutal utilización del terrorismo, en nombre de una supuesta yihad o «guerra santa» en el nombre de Alá.

Para algunos expertos, cara a la invocación de la yihad, la presencia en el Islam de ese concepto no es compatible con el mensaje general de la religión de Mahoma, que significa «sumisión» pero también «paz y tolerancia». Para otros, la yihad coránica se refiere de modo inequívoco al esfuerzo bélico que constituye un derecho, y a veces un deber, de la comunidad musulmana.

El término deriva, de la raíz j-h-d, que en árabe evoca la idea de esfuerzo, en general bélico. Cuando el Corán utiliza el término yihad, lo hace siempre en un contexto de la lucha de los creyentes por Dios.

interpretaciones sobre el Corán

Algunos eruditos musulmanes subrayan la prevalencia de los numerosos versículos del Corán que honran a «los pacíficos». Otros en cambio creen que es legítima la «guerra santa» en términos bélicos, debido a la preeminencia que en general se concede al Versículo de la Espada en el Corán. Las opiniones están muy repartidas y, como ocurre con otros aspectos del Islam, la inexistencia de una autoridad suprema hace muy difícil zanjar la cuestión y establecer una doctrina única para todos los musulmanes.

Es posible establecer una distinción entre una «gran yihad» y la «pequeña yihad». La primera sería similar a la lucha ascética cristiana: la pelea contra las propias pasiones desordenadas, la soberbia, el egoísmo, etcétera. La segunda sería, en cambio, la lucha armada que lleva a cabo la comunidad musulmana para defenderse de un enemigo exterior. Cabe en esa acepción también la guerra preventiva.

La declaración de guerra debe partir de la máxima autoridad religiosa de una determinada comunidad musulmana. Al llamar a la «guerra santa», se otorga a la lucha armada un carácter religioso, que premia con el paraíso a quienes caigan en combate.

La yihad no se dirige solo contra los «infieles», también puede decretarse contra otra comunidad musulmana. Para hacerlo es necesario que antes el líder musulmán declare a quienes va a combatir como ateos, incrédulos, «kafir» en árabe. Este fue el caso, recíproco, de la guerra Irán-Irak, de la actual guerra civil en Siria o del levantamiento de Al Qaida contra el régimen saudí. El régimen de Sadam Husein era laico; cuando declaró «kafir» al iraní, cambió su bandera para inscribir en ella el lema «Allahu Akbar», Dios es el más grande; a partir de ese momento la guerra de devastación contra los iraníes se convirtió en una obligación religiosa.

Los participantes de la «guerra santa», llamados yihadistas o muyahidines, están motivados por el fanatismo ideológico que les lleva a desear combatir por la defensa y la extensión del Islam en todo el mundo.

Cada vez son más los milicianos extranjeros que combaten como brigadistas internacionales en cualquier yihad que estalla en el mundo. Los intereses nacionales son, para ellos, completamente marginales frente al interés global del Islam. En ese sentido, se diferencian de combatientes musulmanes nacionales, como los fedayines palestinos o incluso los talibanes, que no buscan la expansión mundial sino solo volver a controlar Afganistán.

Se está dando el caso de combatientes no originarios de países islámicos y conversos al Islam, provenientes de sociedades occidentales, lo cual está suponiendo un nuevo frente en la seguridad de los Estados Occidentales. Esta captación, originada mayoritariamente por el autodenominado ISIS (ISIS nació como una ramificación de Al-Qaeda en Irak, pero algunos expertos en terrorismo consideran que ya son más importantes que la organización de la que surgieron y con la que rompieron debido a que Al-Qaeda los consideraba demasiado violentos),promete una utopía islamista a sus seguidores, ofreciéndoles la colaboración para la consecución de un Califato islámico original y la destrucción de toda influencia occidental.

José G. Martín

Seguridad de las personas y de las instalaciones en iBS

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