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Entender la situación Internacional y conflictos actuales de cara al Islam: conceptos previos

El Islam es una religión monoteísta que surgió en Arabia durante el siglo VII.

La Península Arábiga hasta mediados del siglo VII era sólo un desierto con algunas regiones fértiles en el sudeste y el sur, donde crecían los árboles que producían el perfumado incienso que, durante siglos, alimentó el tráfico de la “ruta del incienso”. Junto a esa ruta, que subía por el Mar Rojo hasta el Mediterráneo, se desarrollaron algunas ciudades como La Meca y Medina dedicadas principalmente al comercio. En el resto de la península vivían tribus nómadas de beduinos que se desplazaban con sus rebaños y sus tiendas y veneraban los espíritus que residían en algunas piedras.

Durante siglos, los mercaderes árabes estuvieron en contacto, gracias a sus viajes, con las dos grandes religiones monoteístas del cercano oriente: la judía y la cristiana.

A comienzos del siglo VII, Mahoma (571-632), que pertenecía a una de las familias comerciantes de La Meca, comenzó a recibir revelaciones del arcángel Gabriel sobre la existencia de un único Dios: Alá (es un sustantivo árabe que significa “El Adorado, El Divino”). Al principio la gente no creyó en el mensaje de Mahoma y reaccionó en su contra por lo que Mahoma se marchó a Medina. La fecha de su exilio (622) o hégira marca el principio de la cronología árabe. En Medina, Mahoma organizó la primera comunidad de seguidores que se multiplicaron poco a poco. La nueva religión, denominada Islam, comenzó a expandirse por toda Arabia hasta convertirse en el elemento unificador de las tribus dispersas. Los que se unieron a la nueva fe se llamaron musulmanes (creyentes), del árabe muslim, que significa “persona que se entrega voluntariamente a Dios”.

El Corán es el libro sagrado para los musulmanes, que contiene las revelaciones recibidas por Mahoma. Además es un código de leyes y rige toda la vida de los musulmanes, quienes deben seguir determinados preceptos. Está dividido en 114 capítulos. Algunos de ellos fueron escritos por Mahoma y otros los escribieron de memoria los discípulos de Mahoma después de su muerte.

El Corán

Otro libro importante es la Sunna, que recoge las tradiciones atribuidas a Mahoma. Se utilizó para solucionar cuestiones que el Corán no recogía. Fue la causa de la primera división entre los musulmanes, que perdura hasta la actualidad: los sunnitas, que aceptan la Sunna y los chiítas, que la rechazan.

El Islamismo combina elementos del Antiguo Testamento y de la Cristiandad tales como Noé, Abraham, Moisés, David, Juan y Jesús, además de otros como “profetas” de Alá. Ellos reclaman, sin embargo, que Mahoma es el último y el más grande de los profetas y que el islamismo es la continuación verdadera de la fe del Antiguo Testamento. Otro aspecto importante es que la palabra árabe “Islam” proviene del verbo “aslama”, que es la acción de entregarse y someterse voluntaria y pacíficamente. Esto significa que el Islam es más que un ideal abstracto o el seguimiento de un líder; es una acción concreta: entregarse voluntariamente a Dios, obedeciendo Sus mandamientos y sometiendo las acciones a Su voluntad, comprobando que estas vayan acorde a lo que Él manda y adorándolo según la forma de adoración que Él puntualmente les designó.

Todo musulmán a de ejercer y practicar los cinco pilares del Islam: la profesión de fe, la oración, la limosna, el ayuno y la peregrinación a la Meca.

La sucesión de Mahoma (chiies y sunies)

El conflicto entre suníes y chiíes se remonta a la etapa inmediatamente posterior a la muerte del profeta Mahoma.

Con la desaparición del que para los musulmanes fue el último profeta, se produjo una disputa entre quién debía sucederle para dirigir las tareas de la comunidad islámica.

Los denominados suníes, cuya corriente es practicada por la gran mayoría de musulmanes, fueron partidarios de elegir en asamblea al líder y, así, fue nombrado a Abu Bakr, suegro y amigo de Mahoma.

Los que se hicieron llamar chiíes, opinaban que Alí, primo de Mahoma, que se casó con su hija Fátima, era el sucesor natural por haber sido designado por el propio profeta antes de su muerte. De hecho la palabra chií deriva de la palabra árabe “shia”, que significa facción, en referencia a la que fue llamada la “shia Allí”, la facción seguidora de Alí.

Diferencias desde el punto de vista doctrinal

De acuerdo con los chiíes, el hombre es libre de elegir sus actos por lo que necesita de un guía (Imán) que le permita discernir entre el bien y el mal. Este guía ha de ser descendiente del profeta por vía de su hija Fátima, según la interpretación chií del Islam. De la pareja formada por Fátima y Alí, el primer imán, desciende el resto.

Aunque los suníes no contemplan la necesidad de un guía, también han seguido a varios líderes a lo largo de su historia y, pese a que no creen en la autoridad de un clero, si ven necesarias las escuelas de interpretación del Islam, donde los denominados “ulemas” reciben respetos similares a los imanes chiíes.

Interpretación iconoclastia

Los suníes detestan cualquier representación de la divinidad, o mediación entre el hombre y Alá, los suníes no aceptan los santones. Los chiíes al contrario veneran a sus santos, a los que dedican numerosas capillas y ermitas que son objeto de peregrinación.

Liderazgo religioso y político

Para el pensamiento chií, el líder religioso también lo es político. En este sentido, el imán Jomeini constituye su tipo ideal. Los suníes en cambio han respetado casi desde los orígenes cierta separación entre el poder espiritual y el temporal. Los chiíes creen en la necesidad de mulás y ayatolás como guías de la comunidad. Los suníes rechazan el clero como principio de autoridad religiosa: solo creen en la relación directa del fiel con Alá, y en la interpretación personal del Corán.

Mientras los suníes tienen cinco momentos de oración al día (al amanecer, al mediodía, por la tarde, al ocaso y por la noche), los chiíes suelen reducir esos momentos a tres (al amanecer, al mediodía y al ocaso).

En la próxima entrega, José Luis Gallo tratará sobre los tres grandes movimientos actuales del Islam: Salafismo, Yihad y Fundamentalismo.

José G. Martín

Seguridad de las personas y de las instalaciones en iBS

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